Nuestro corazón se nubla y nos pide llorar.
Nuestra alma se encoje y nos pide silencio.
Nuestro tiempo se detiene y nos pide un respiro.
Y sentiremos que necesitamos aquellos que tanto nos dolía en el pasado.
Los malos recuerdos vendrán a nosotros para alimentarse de nuestra niebla.
Nos sentiremos solos.
Pensaremos que nadie nos quiere.
Creeremos que es mejor meterse en la cama y no salir.
Al final aprenderemos que tener días malos no es malo si no necesario.
