Nos empeñamos en aferrarnos al pasado obstaculizando nuestro propio futuro.
Nos quedamos en la tormenta sin saber que al otro lado nos espera un día completamente soleado.
Las luciérnagas nos intentan guiar pero somos demasiado testarudos para ver su brillo.
Nos obcecamos con amarrarnos a personas que ya no nos definen
impidiendo nuestro crecimiento, negándonos a conocer el verdadero significado de la amistad.
Ignoramos nuestra voz interior gritándonos que algo no anda bien
por temor a lo qué vendrá después.
Nos moldeamos a quién no nos hace bien
por el simple hecho de agradar, lanzando nuestra verdadera esencia a un lugar olvidado.
Sé siempre fiel a ti mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario