Dudamos, formulamos preguntas que no tienen respuesta.
Cuestionamos la realidad de los hechos buscando nuestras propias conclusiones.
Desconfiamos de las personas que nos hacen daño por miedo a volver a sentir el dolor.
Huimos de los problemas porque creemos que son infinitos.
Crecemos, maduramos y volvemos a dudar.

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