Dejemos las responsabilidades a un lado.
Hagámoslo durante un rato.
Juguemos a no pensar, juguemos a pasarlo bien.
Saquemos nuestro niño interior.
Dejemos que se ríe de las cosas más pequeñas.
Busquemos la luz en los lugares más oscuros.
Pongámosle color a la vida.

Ay mi Pablo! Hay pocos colores en el mundo para describirte a ti y tu alegría!
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